Si pudiera resumir el aprendizaje sobre la igualdad entre mujeres y hombres en una imagen sería esta:
miércoles, 1 de julio de 2020
viernes, 26 de junio de 2020
RETO IGUALDAD EN LAS AAPP
Las
administraciones públicas -central, autonómica y local- siguen suspendiendo en
igualdad, ya que la mayoría incumple la obligación de contar con planes de
igualdad entre mujeres y hombres, como recoge el Estatuto Básico del Empleado
Público (EBEP).
Solo
seis comunidades autónomas (Castilla-La Mancha, Castilla y León, Euskadi, Illes
Balears, Murcia y Comunidad Valenciana) y la ciudad autónoma de Ceuta cuentan
con planes de igualdad para su personal público.
En lo que se refiere a la administración local, de los
más de 8.000 ayuntamientos con obligación de contar con un plan de igualdad,
poco más de una veintena de ellos lo ha puesto en marcha. La Federación
Española de Municipios y Provincias (FEMP) se comprometió a elaborar un
registro de planes de igualdad que aún no se ha llevado a cabo, por lo que
resulta difícil realizar un inventario exhaustivo del número concreto de planes
en marcha
Otros territorios tienen planes estratégicos en esta
materia, que, en su mayoría, están dirigidos al fomento de la igualdad en la
ciudadanía, pero no en lo que se refiere a las personas que trabajan en esas
administraciones.
La ausencia de planes de igualdad conlleva a
gestionar la igualdad desde otras normativas. Para ello está la constitución en
sus artículos 9.2, 14 y 35, y la ley orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la
igualdad efectiva de mujeres y hombres en el ámbito de la AGE y sus organismos
públicos.
Disponer de un plan de igualdad tiene
innumerables ventajas, pero en el caso de las administraciones públicas —cuyos
procesos de selección se rigen por los principios de mérito, publicidad,
capacidad e igualdad— además permite asegurar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres
antes incluso de realizar los procesos de selección. El plan de igualdad es apto para
cuestionar los criterios —presuntamente objetivos— por los cuáles se concretan
el número y puestos de trabajo de las ofertas de empleo público.
Pero sus funciones son muchas: igualdad en el desarrollo de la carrera
profesional, formación en la igualdad
entre mujeres y hombres, ordenación del tiempo de trabajo, corresponsabilidad,
conciliación, situaciones de especial protección, retribuciones…
Desde
mi puesto como empleada pública de una entidad local sin plan de igualdad, pero
con intención de llevarlo a cabo con la mayor brevedad posible, las estrategias
en las que puedo colaborar, diseñar y ejecutar para fomentar la igualdad entre
mujeres y hombres son varias.
1-
Contratación
Desde el área de cultura donde se elige la programación de artes escénicas anual a través
de dos subvenciones se buscan obras noveles donde se visibilice directoras,
actrices, técnicas, etc, impulsando su carrera. Redacción de contratos donde el
principio de igualdad se cumpla.
Para
la contratación de actividades de busca que la temática cumpla estos principios
y no se caiga en la reproducción de estereotipos y roles tanto en la plantilla
que las realizamos como las posibles personas contratadas.
Solicitar
a través de los planes de fomento de empleo que se cumpla la igualdad y se de
prioridad a mujeres en situaciones de protección especial.
2-
Asociacionismo
Fomentar
la creación y mantenimiento de asociaciones de mujeres con fines reivindicativos,
formativos, sensibilizadas con la igualdad, violencia de género, techo de cristal,
políticas de igualdad…para poder ser parte importante de los futuros consejos
de la mujer, elaboración de protocolos contra la violencia de género y planes
de igualdad.
Asesorar
y promover los cargos directivos femeninos en el resto de asociaciones
municipales llegando a la paridad.
3-
Lenguaje inclusivo
Trasladar
este lenguaje a documentos, proyectos, subvenciones, guías, memorias,
solicitudes, jornadas, charlas…incorporarlo a todos los ámbitos de la
administración tanto al personal funcionario y laboral, asociaciones como a
ciudadanía.
4-
Formación
Unos
los campos más importantes. Formación en igualdad. Todo el personal debe estar
instruido en igualdad para llevarlo a sus distintas áreas. Esta formación
tendría que ser evaluada y mejorada anualmente. Desde el área de la mujer ya se
han realizado este tipo de formaciones para el personal de la entidad y
representantes de asociaciones. Se han desarrollado protocolos de protección
frente a la violencia de género. Cómo actuar, orientar a este colectivo siendo trabajadores
y trabajadoras de la administración o siendo personas representativas de una
asociación. También se ha abordado el emprendimiento de las mujeres para su
empoderamiento en unas jornadas para el personal laboral y de asociaciones.
Desde
los distintos centros municipales, según su función y colectivo que trabajen se
elaboran acciones formativas que rigen el principio de igualdad.
A
través de la formación promover la igualdad en el acceso y en el ejercicio de
los puestos de responsabilidad, dirección y gestión del sector público.
5-
Subvenciones
Otro
campo importante para financiar las actividades en igualdad que se prevean.
Subvenciones
a través del instituto de la mujer, diputaciones,
juntas autonómicas, ministerios y demás organismos para programas que fomenten
el asociacionismo, la no discriminación, las acciones positivas, la formación
en igualdad, el acceso al empleo paritario, consejos de la mujer, planes de
igualdad, protocolos contra la violencia de género, campañas de sensibilización…
6-
Visibilización
Visibilizar el talento y el
trabajo de las mujeres que trabajamos en las administraciones públicas. Formación
en liderazgo (para acabar con el rol del sector público masculinizado). Fomentar
Expertas en TIC´S, redes, coaching…la llamada marca personal.
Buscar
la paridad como ponentes en todas las actividad que desarrollen (conferencias,
jornadas, congresos o similares).
7-
Conciliación
Proponer
medidas a favor de la conciliación familiar y personal y establecer un sistema
de retribuciones que no penalice siempre al más sacrificado. Fomentar el
teletrabajo siempre y cuando no conlleve una degradación económica o laboral
respecto al puesto de trabajo.
8- Situaciones de especial protección
Erradicación
de la violencia de género, violencia familiar y todas las formas de acoso sexual
y acoso por razón de género dentro de la administración. Colaboración con los cuerpos de seguridad y centros de la mujer. Fomentas charlas informativas, campañas de sensibilización, talleres y cualquier actividad que pueda
9-
Representante de igualdad
Creación,
dentro de los sindicatos, del representante de igualdad. Una figura específica
que este en todos los convenios de negociación velando por que se cumplan los
principios de igualdad y perspectiva de género.
10- Políticas
de igualdad
Seguir
trabajando, sobre todo, desde la concejalía de la mujer como impulsora, en las políticas
municipales de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Contar con
voluntad sobre todo política, directiva y también técnica, sindicatos y
asociaciones.
jueves, 18 de junio de 2020
RETO TRANSVERSALIDAD O MAINSTREAMING DE GÉNERO
CULTURA Y ARTES ESCÉNICAS
¿Qué entiendes tú por “transversalidad de género” en tu sector?
Es una estrategia y su última meta es lograr la igualdad de género. Es
un proceso que evalúa las implicaciones de mujeres y hombres desde cualquier
plan de acción (legislación, programas, políticas..) en cualquier área y en todos los niveles para que ambos se
beneficien mutuamente y no se perpetúe la desigualdad. Según la ley orgánica
3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, las
administraciones públicas integrarán el principio de igualdad, de forma activa,
en la adopción y ejecución de sus disposiciones normativas, en la definición de
políticas públicas y en el desarrollo del conjunto de sus actividades a través
de planes de igualdad, acciones positivas…
¿Qué desigualdades existen en tu sector (o, si prefieres hablar de otro
sector, del que hayas elegido) que quieras destacar?
La Ley de Igualdad, mencionada anteriormente, abrió un horizonte de
expectativas reclamado y deseado también desde el sector donde se agrupan intelectuales,
creadoras, productoras, gestoras… Pero están accionados muchos frenos en el
sector de la cultura que aún impiden el pleno desarrollo de las políticas de
igualdad. No
basta con una garantía legal, sino que es necesaria una intervención pública integral
dirigida a eliminar los obstáculos que se oponen a la igualdad real y efectiva
entre hombres y mujeres. Existe un déficit de protagonismo femenino, una
pérdida de talento femenino, creando un desequilibrio en las artes escénicas:
a) las mujeres son
menos valoradas en función de su género, y no por la calidad de su trabajo; b) estos prejuicios reducen la demanda de su trabajo y, por tanto, su
visibilidad; c) lo que implica un menor reconocimiento,
difusión y retribución por su trabajo; d) la discriminación sexista
produce deficiencias en la creación, gestión, interpretación y conservación del
patrimonio pasado y presente de nuestro país y perjudica, por el
desaprovechamiento de capital humano, el funcionamiento de nuestras instituciones
y de nuestro mercado artístico e) y finalmente,
se presenta una imagen deformada del arte para el público y la sociedad en
general, en lugar de cumplir su función social.
El motivo de que eso ocurra es el mismo que se aplica a cualquier
profesión: el “techo de cristal”, debido a la doble jornada laboral que asumen
las mujeres (dentro y fuera de casa), pero también debido a la inercia
histórica, la cultura perpetúa y legitima esa situación, al presentar –en
novelas, películas, obras de teatro, videojuegos…–, el protagonismo masculino
como algo normalizado.
Por otra parte, resulta inconcebible a estas alturas, ese campar a sus
anchas de estereotipos sexistas banales o violentos donde se sigue recurriendo
al fatídico y aburrido monotipo: mujer-objeto.
¿Cómo aplicarías la transversalidad de género en tu sector? ¿Se te ocurren
medidas para impactar en las 3Rs dentro de tu sector, es decir, en los Roles,
Recursos y Representación de las mujeres y hombres?
Es imprescindible incorporar, al interior de los organismos de gestión
pública, a expertas y expertos en género y transversalidad para acelerar
cuantitativa y cualitativamente el proceso de cumplimiento de la Ley y la
progresiva evaluación de las medidas tomadas
Es del todo necesario que las políticas culturales desarrollen, de una
vez por todas, las medidas de acción positiva que la Ley propugna, que den
prioridad a proyectos de mujeres y a los compartidos en equipos mixtos donde
las profesionales y artistas no sean relegadas a lugares secundarios.
Aplicación
de criterios igualitarios en todas las actividades dependientes de las
administraciones a nivel estatal, comunidades autónomas, provinciales y
municipales, moderando la equidad entre los agentes (artistas, comisarios,
organizadores, gestores y participantes en actividades) así como ayudas, permios
y otros reconocimientos especialmente dirigidos a evidenciar la perspectiva de
género y la crítica al patriarcado.
Medidas
económicas (en forma de subvenciones, reducciones o exenciones de impuestos) destinadas
a favorecer la incorporación de las artistas en el sistema del mercado artístico,
al menos de modo similar a los incentivos que se ofrecen a las empresas para
que incorporen mujeres en sus plantillas
Elaboración de un protocolo de tratamiento de contenidos culturales y de
artes visuales conforme al Título III, Artículos 36 y 37 de la Ley de Igualdad;
incorporación de profesionales especializados en la cultura desde una
perspectiva de género en los organigramas de los departamentos de cultura de
los medios de comunicación de titularidad pública.
Visibilidad y difusión a través de los medios de masas dependientes del
Estado. Vivimos en un sistema que niega a toda la sociedad el imaginario de las
mujeres, Necesitamos elegir nuestras imágenes, nuestras formas y maneras de
gestionarlas. Para alcanzar la sociedad de la igualdad entre hombres y mujeres,
es preciso que las imágenes se abran a nuevas interpretaciones, diversas y compartidas.
Diseño de medidas para corregir las desviaciones asociadas a las fases
de reproducción y madurez. El sistema del arte no prevé, en ningún sentido
asistencial, la figura de la artista madre.
¿Conoces algún ejemplo de alguna medida exitosa en tu sector que nos
quieras compartir?
Desde mi puesto de trabajo como Gestora Cultural intento reclamar la
paridad en artes escénicas dando oportunidades a todos los oficios de este
sector donde la paridad no se cumpla, ya sea dirección, interpretación, guion, sonido,
iluminación, vestuario, etc…; obras de artistas noveles que tienen dificultades
para arrancar y mostrar su trabajo; obras de artistas maduras y con una trayectoria
profesional; obras reivindicativas y herstóricas: huir de rígidos cánones,
roles, estereotipos impuestos no perpetuando la desigualdad; flexibilización de
fechas y horarios para satisfacer la conciliación
Dentro de la animación sociocultural intento llevar la perspectiva de género
a todas las actividades que se desarrollen en las programaciones ya sean conferencias,
jornadas, premios, actividades de ocio, exposiciones, cursos y formación…garantizando
la composición equilibrada de mujeres y hombres.
Trabajo colaborativo con las asociaciones municipales para que plasmen
la perspectiva de género en sus estatutos, funciones y actividades a
desarrollar.
“Necesitamos cambiar la realidad y para ello se deben aportar soluciones
de cara a combatir estereotipos de género y promover la paridad en el sector
cultural. Si queremos describir a la humanidad necesitamos que ambos sexos
estén presentes en el escenario para que representen todos los colores,
matices, formas y edades de la vida humana”. Reflexiones del estudio Manual de
buenas prácticas para combatir los estereotipos de género y promover la
igualdad de oportunidades en el cine, la televisión y el teatro en Europa, FIA
(2010).
EMPODERAMIENTO
El término empoderamiento fue
acuñado en la IV Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijing (Pekín, 1995)
para referirse al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de
toma de decisiones y acceso al poder. De acuerdo con la Plataforma de Acción de
Pekín (documento aprobado en la IV Conferencia, referente a las doce áreas a
los que los gobiernos y la sociedad civil deben prestar especial atención para
la eliminación de los obstáculos que impiden la plena equiparación entre
mujeres y hombres) se relaciona el empoderamiento con los siguientes ejes: los
derechos humanos, la salud sexual y reproductiva y la educación. Estos ejes son
considerados fundamentales para el avance de las mujeres en la sociedad y a
partir de ahí, se trata de potenciar la participación de las mujeres en
igualdad de condiciones con los hombres en la vida económica y política y en la
toma de decisiones a todos los niveles.
Que suponer que una mujer se
empodere?
- La toma de conciencia sobre la
subordinación de las mujeres y el aumento de la confianza, autoestima.. (“Poder propio”).
- La organización autónoma para
decidir sobre sus vidas y sobre el desarrollo que desean: libertad, independencia, autonomía...(“Poder con”).
- La movilización para
identificar los intereses de las mujeres y transformar las relaciones,
estructuras e instituciones que les limitan y perpetúan su subordinación
(“Poder para”)
Así tendremos empoderamiento individual
(mujeres valientes, armadas, fuertes, formadas, con recursos…) y colectivo (asociacionismo,
pactos entre mujeres, plataformas…para conseguir logros políticos, sociales y
económicos. Significa hablar de sonoridad.
Para mi la mejor fortaleza de una mujer, su capa de surperheroína, su blindaje frente a la adversidad, su tarjeta de presentación, proyección, enseñanza y difusión a las demás. Su arma secreta pero compartida.
viernes, 12 de junio de 2020
RETO HERSTORY
En España durante los cuarenta años de dictadura
franquista, se reivindicó un modelo femenino madre-esposa, reproductora de
niños y costumbres, donde la mujer como sujeto activo, dueña de sus actos y
opiniones, no tenía cabida. El campo de las artes no fue una excepción. Las
mujeres artistas españolas quedaron en un segundo plano en los principales
movimientos artísticos, incluso muchas fueron olvidadas. Ese silencio impuesto
acalló su creatividad e inquietudes, sin embargo, no fue para siempre. Gracias
al acercamiento del feminismo al arte a partir de los años setenta del siglo
XX, contra ese silencio, algunas mujeres artistas respondieron levantando sus
voces.
Este nuevo modelo de identidad femenina será seguido
por un importante grupo de mujeres intelectuales con acciones sobresaliente en
los avances sociales, políticos y culturales del período.
Este reto quiere reivindicar el papel de tres mujeres
que no se callaron. Ellas son:
Cecilia, Mari Trini y Rocío Jurado.
Vengo del baby boom del 68, casi cuando empezaron sus carreras.
Las percibí tarde seguramente, pero las percibí. Toca ahora ponerlas en valor y
contar sus historias desde la perspectiva de género. En esa época ser políticamente
correcto era lo adecuado, pero ellas desafiaron ese rol… Sus colegas intelectuales
que lucharon por los derechos de las mujeres en la dictadura, probablemente,
les dieron alas y las empoderaron para comenzar su gesta.
Fue fundamental el papel de estas mujeres y de otras
muchas en el ámbito de la cultura. Sobre todo, cabe resaltar la ocupación del
espacio público y la red de vínculos y relaciones establecidas entre ellas.
Juntas se hicieron oír, y a la vez tendieron lazos hacia al futuro que
sirvieron de guía para las generaciones venideras.. Por primera vez fueron
conscientes de ser sujetos activos.
CECILIA (1948-1976)
Hija de militar y
diplomático español tuvo una infancia itinerante (Reino Unido, EE. UU., Portugal, Argel, Jordania) y una educación
cosmopolita: aprendió a hablar en inglés al mismo tiempo que en español. Por eso sus primeras letras como cantautora fueron
en estos dos idiomas por igual, aunque finalmente se decantó por el español.
Se educó con una monja
estadounidense que la animó a tocar la guitarra y a cantar en fiestas de fin de
curso. De regreso a España, comenzó y abandonó los estudios de Derecho,
porque decidió dedicarse por completo a la música y a componer sus propias
letras con una calidad poética y literaria por encima de lo habitual en su
tiempo.
Su lírica está
vinculada al Existencialismo y a la canción de protesta feminista.
Cecilia nunca fue frágil, nunca fue dulce, nunca fue
complaciente, nunca fue cándida, nunca fue sumisa, nunca fue inofensiva, aunque
sus fotos nos devolvieran una mirada tierna de joven cuasihippie de melena
larga, siempre retratada entre espigas y árboles, como bucólica, como
soñolienta, como poética y abstracta, como idealista sin armas. Pero las tenía:
vaya si las tenía. Sólo que su época la obligó a sacarlas subliminalmente, con
ira clandestina, con versos punzantes, políticos y feministas. No hizo otra cosa
que atacar a la burguesía española, poner en jaque al hombre machista medio.
Sólo un año antes de Me quedaré soltera, en 1972, ya
había retratado las complejidades de la mujer burguesa española en Dama,
dama. La cantautora hacía un retrato de la ciudadana adúltera de clase
alta, de la doble vida de una señorita bien que, de cara al público, era
esposa, madre y devota, pero que soñaba con escribir poemas y escapar de lo
predecible con algún canallita intelectual.
Me quedará soltera, porque voy a quedarme
soltera", enunciaba antes de entonarla. En ese tema, trató esa compasión
repugnante con la que todos se dirigían a la llamada “solterona”; ese sentir
que ya no valía, que no era más que un desecho patriarcal. Cecilia acostumbraba
a dar en la diana sin que el socavón fuera evidente.
Existe una lectura feminista en su célebre Un
ramito de violetas (1974), el himno del hombre triste que escribe
versos en secreto a su esposa haciéndose pasar por un admirador. Es el
hombre callado. El hombre incapaz de expresar sus sentimientos sin sentir
pudor. El que prefiere hacerlo por boca de otro, o no hacerlo. Una gran
fotografía de la masculinidad tóxica de las postrimerías del franquismo.
También dedicó otras letras contra el capitalismo salvaje, contra la hiperproducción,
contra la explotación laboral y los oficios tristes que nos alienan.
Su Un millón de muertos fue
convertida por la censura franquista en Un millón de sueños. Por
ella tuvo que rendir cuentas ante el Tribunal de Orden Público el 28 de
noviembre de 1973.
No obstante, su más deslumbrante crítica soterrada al
sistema franquista fue Mi querida España. esa canción la
escribió por sus amigos poetas, artistas y cantantes, que tan mal lo pasaron. A
ella le parecía una injusticia social, especialmente porque había crecido en el
extranjero, en un ambiente democrático, y sólo siendo adolescente se enganchó a
las raíces españolas. Nunca las soltó.
MARI TRINI (1947-2009)
A muy temprana edad se trasladó a Madrid con su familia, en la que no
existía tradición artística.
Alumna de un colegio religioso, su infancia se vio marcada por una
enfermedad que la obligó a permanecer en cama desde los siete años hasta los
catorce. Durante su convalecencia comenzó a interesarse por la música:
aprovechó para aprender a tocar la guitarra y empezó a componer sus primeras canciones. Esta
vocación, y desavenencias con su madre, le empujaron a marchar de casa con
ganas de libertad y en busca de más amplios horizontes.
Conoció al cineasta Nicholas Ray, que le prometió un papel estelar en una
película, y se marchó a Londres, donde la cosa no cuajó, y luego a París. Cinco
años en el país vecino configuraron su voz desgarrada, honda y afrancesada que
tanto le influyeron como cantautora.
Ya en España, aún en minoría de edad y de género, Mari Trini grabó sus
primeros discos, versiones de Aute, Calderón o Andión. Ya traía de París su
legendario álbum de debut, Amores, pero la discográfica bloqueó su
creatividad, impuso sus reglas, consideraba que una mujer no podía componer sus
canciones, así como así. Ni fumar, ni hablar claro, ni sentirse al mismo nivel
que el hombre, ni otros muchos 'detalles'. Mari Trini fumaba como un carretero,
cantaba alto y fuerte, escribía y vivía al margen de convencionalismos. Ella no
era la típica niña mona, ni atesoraba una voz de ángel, ni se conformaba con
las migajas.
Yo no soy esa, pieza emblemática de su trayectoria artística, perteneciente a su segundo
disco, define a la perfección a la mujer y a la cantante: radical, luchadora,
feminista, inasequible al agravio, rotunda y dicen que dura por fuera, tierna
en su fuero interno. Las mujeres como Mari Trini no tenían 'buena fama' en
tiempos de sumisión que, no obstante, comenzaban a rebelarse contra el poder
establecido, no sólo político. el primer disco de Mari Trini permaneció
más de cincuenta semanas en las listas de ventas. Todo ello en vida del
dictador. La censura aplicaba tijeras sin contemplaciones. Yo no
soy esa fue prohibida durante semanas en la radio porque a los
censores le parecía una canción 'ambigua’. El
mensaje que quería transmitir: que las mujeres deben ser libres para ser y
actuar al margen de las normas, y que no deben supeditarse a los deseos y
expectativas de los hombres. Por su parte, Mari Trini, contra viento y marea, logró ubicarse en la
vanguardia de la nueva canción de calidad con voz de mujer. Ella cantó en
primera persona del femenino singular, cantó las cuarenta a la tiranía y, en
cierto modo, abrió puertas y ventanas al mundo libre.
ROCIO JURADO (1944-2006)
Rocío Jurado fue una revolucionaria nacida en 1944.
Nació en el seno de una familia humilde. En su hogar aprendió a amar la música, hija de un zapatero y cantaor de flamenco en sus ratos libres y una madre cantante
aficionada de la música española.
Su primera presentación en público la hizo a los ocho años, en una obra en su
Colegio de La Divina Pastora. También aprendió a trabajar duro desde muy niña.
Cantaba misas, participaba en festivales de su colegio y también, a los quince
años, cuando falleció su padre, tuvo que echar una mano a la precaria economía
familiar. Trabajó de zapatera, recolectora de frutas y aún tenía tiempo para
presentarse a los concursos de Radio Sevilla.
Viajó a Madrid, de la mano de su madre, sin haber
cumplido la mayoría de edad, donde una vieja amiga del pueblo la presentó a La
Niña de los Peines y al maestro Manolo Caracol. Sin embargo, su imparable
carrera artística no empezó hasta su primer encuentro con la cantaora Pastora
Imperio, quien inmediatamente contrató a Rocío para el tablao que regentaba, El
Duende, falsificando su fecha de nacimiento para poder cantar por ser menor.
La primera folclórica que puso en su sitio al
'machito' español fue ella. Esta mujer empoderada usó como nadie el micrófono
para cantarle las cuarenta a la España machista de la época. Lo hizo con
palabras sencillas contando historias musicalizadas de tantas mujeres desoídas,
expulsadas por la norma. Con ella, la mujer española dejó de tener como techo
un cuento único que la ahogaba: no era sólo la enamorada, la que esperaba, la
que lloraba y la que nunca elegía. Era también la que se cansaba, la que se
quejaba, la que se rebelaba contra la vida que otros habían decidido para ella.
Y te lo decía con ese gesto tan suyo, mirándote a la cara y con el dedo levantado,
sin titubeos. Representaba una nueva mujer: la española viva, valiente y
autónoma que quería tomar las riendas de su sentimentalidad y de su discurso.
“Soy feminista”, “No detractora del hombre”, “Soy
defensora de los derechos de la mujer, que es diferente” proclamaba. También se
definió como “pro gay” y actuó en TVE en 1974 con un escote impresionante que
hizo levantar el teléfono a la esposa de un ministro de Franco para decir que
eso era una “vergüenza”. Trajo de cabeza a los mojigatos del régimen, que ya no
sabían qué pegarle en el escote para taparla. Pero la fiera siempre salía. En
una entrevista fue interrogada por su talla de sujetador y contestó,
envalentonada: “El único sujetador que me importa es el mental, que es el que
tú tendrías que ponerte para no hacerme esas preguntas”.
Sin embargo, fue injustamente juzgada -como otras
tantas artistas de la época-como el “opio del pueblo” de una sociedad
tardofranquista y anquilosada, parecía que no hacía trinchera frente a los
valores caducos del nacionalcatolicismo. Rocío también le hizo el boca a boca a
la copla, un género denostado y asociado al régimen, y lo trastocó con maestría
inusitada inyectándole interpretaciones enérgicas y emancipadoras. Tejió un
mensaje feminista que caló en la calle y en sus deseos secretos, imposibles de
exteriorizar entonces.
En su canción “A que no te vas” en 1976, sólo un año
después de la muerte de Franco, en una España revuelta, el hombre, de repente,
adquiere -novedosamente- el rol de sumiso y surge una mujer que lleva la
contraria a los deseos y expectativas del hombre, una mujer valiente y
empoderada, segura de sí misma y de su posición.
En el año 1978, en plena Transición y una Constitución
por estrenar, en medio del caos, La Jurado se dirigía a su pareja para mandarle
a tomar viento, ni siquiera se había aprobado la Ley del Divorcio. Le decía a
Jesús Hermida: son temas de la vida diaria, pero no se habían cantado. O, más
bien, solo lo habían cantado hombres, no una mujer. Y ocurre también a las
mujeres, es real”. Un mensaje al que el hombre de esa época no estaba nada
acostumbrado.
En 1979 llega otro mensaje, el del hombre que trata de
embaucar a la mujer y ella decide en sus letras prevenir a otras mujeres de su
influjo y de los “celos” infundados, uno de los grandes síntomas del amor
tóxico, basado en la posesión, que hoy, en pleno 2020, las feministas siguen
denunciando.
Rocío Jurado fue dejando mensajes feministas, de
conciliación laboral, de igualdad… Puso sobre el escenario las historias
escondidas de su tiempo, las que esbozaban lo que realmente pensaban y sentían
las españolas.
Lo cantó ella misma: “Hay mucha mujer en este cuerpo”
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